Primer Domingo de Adviento: Tiempo de Vigilancia y Esperanza
Hoy, con el Primer Domingo de Adviento, iniciamos un nuevo año litúrgico en nuestra Iglesia. Este tiempo de gracia nos invita, a la luz del Evangelio de San Mateo (24, 37-44), a reflexionar profundamente sobre la necesidad de «Tiempo de vivir con el corazón despierto».
Es un periodo sagrado de profunda esperanza, en el que nuestra Hermandad y toda la comunidad de fieles nos preparamos espiritualmente para celebrar la gloriosa venida de Nuestro Señor Jesucristo. El Adviento, como pilar de nuestro calendario eclesial, marca el inicio de un nuevo ciclo litúrgico, lleno de oportunidades para la reflexión, la penitencia y el crecimiento en la fe.
Elevamos nuestra humilde oración al Señor Jesús, pidiéndole que despierte y fortalezca nuestra fe. Que Él nos ilumine para velar con esperanza genuina y nos conceda la gracia de estar preparados cada día para su encuentro glorioso.
En sintonía con las palabras proféticas de Isaías (60, 1-2), que resuenan con especial fuerza en este inicio de Adviento, hacemos nuestra la invitación: «Levántate, brilla, Jerusalén; que llega tu luz y la gloria del Señor amanece sobre ti (…) Sobre ti amanece el Señor y su gloria sobre ti aparece».
Invitamos a todos nuestros hermanos y fieles a vivir con intensidad este tiempo de espera, cultivando la virtud de la esperanza y la vigilancia espiritual en cada uno de nuestros hogares y corazones. Que el Señor nos conceda un Adviento fructífero y lleno de bendiciones.