Mensaje de Navidad de la Hermandad: La Luz que disipa la oscuridad
En el recogimiento de un pesebre humilde, la eternidad se hizo carne y habitó entre nosotros. Nuestro Creador eligió la pobreza para manifestarnos el inmenso y transformador poder de Su amor.
Celebrar la Natividad es un acto de apertura de corazón. Es dar sin esperar recompensa, es tender la mano al prójimo sin que nos lo pida, conscientes de que todos, en algún momento de nuestra existencia, hemos necesitado y necesitaremos que alguien nos levante.
Él vino a transformar la historia de la humanidad, no con fuerza imponente, sino con la más profunda ternura. En Su advenimiento dio comienzo la redención del mundo entero.
Jesús es, en verdad, el sentido más sublime de la Navidad. Él es la luz inquebrantable que disipa toda oscuridad, el don excelso que nos conduce hacia el Padre, y el amor invencible que supera cualquier temor o adversidad.
Con la emotiva representación artística plasmada en la pintura de D. Raúl Berzosa, la Hermandad del Gran Poder y María Santísima de la Soledad desea fervientemente que, en este tiempo de gracia, Cristo nazca también en el interior de cada uno de ustedes.
Porque mientras haya un corazón dispuesto a amar y a acoger Su mensaje, la esencia de la Navidad perdurará eternamente. Les deseamos una Santa y Feliz Navidad.